Reseña. BERNAT VISTARINI, Antonio, CULL, John T. y SAJÓ, Tamás (Eds.), Book of Honors for Empress Maria of Austria Composed by the College of the Society of Jesus of Madrid on the Occasion of her Death, 1603

José Julio García Arranz

Universidad de Extremadura (España)
jjturko@gmail.com
JANUS 1 (2012)
Fecha recepción: 22/12/12, Fecha de publicación: 25/12/12
Resumen

Reseña del libro Book of Honors for Empress Maria of Austria Composed by the College of the Society of Jesus of Madrid on the Occasion of her Death (1603), que ofrece traducción parcial al inglés, edición facsimilar de los jeroglíficos y estudio preliminar del Libro de las honras que hizo el Colegio de la Compañía de Jesús de Madrid, a la M.C. de la Emperatriz Doña María de Austria… por Antonio Bernat Vistarini, John T. Cull y Tamás Sajó, editado en Filadelfia: Saint Joseph’s University Press, 2011, en la colección «Early Modern Catholicism and the Visual Arts Series», vol. 5, 240 pp. I.S.B.N.: 978-0-916101-73-2.

Palabras clave
Emblemática, Emperatriz María de Austria o Habsburgo (1528-1603), Exequias, Relaciones de Sucesos, Compañía de Jesus
Title

Review. BERNAT VISTARINI, Antonio, CULL, John T. y SAJÓ, Tamás (Eds.), Book of Honors for Empress Maria of Austria Composed by the College of the Society of Jesus of Madrid on the Occasion of her Death, 1603

Abstract

Review on the Book of Honors for Empress Maria of Austria Composed by the College of the Society of Jesus of Madrid on the Occasion of her Death, which provides partial translation into English, facsimile edition of the hieroglyphics and preliminary study of the Libro de las honras que hizo el Colegio de la Compañía de Jesús de Madrid, a la M.C. de la Emperatriz Doña María de Austria… by Antonio Bernat Vistarini, John T. Cull and Tamás Sajo, published in Philadelphia: Saint Joseph's University Press, 2011, in the collection "Early Modern Catholicism and the Visual Arts Series", vol. 5, pp. 240. I.S.B.N.: 978-0-916101-73-2.

Keywords
Emblematics, Empress Maria of Austria –Holy Roman Empress– (1528-1603), Funeral, Festival Books, Society of Jesus
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Prácticamente desde que se iniciaron en nuestro país los estudios de Emblemática, una de sus vertientes más sugerentes y fructíferas, sustentada tanto por estudiosos de la Historia del Arte –para sus aspectos visuales e iconográficos– como de la Literatura –para su dimensión y valores textuales–, ha sido el análisis de las descripciones o relaciones de festividades públicas y exequias funerarias. Bien sabido es que, durante los Tiempos Modernos, tanto en Europa como en el Nuevo Mundo se erigieron en plazas, calles o iglesias abundantes construcciones efímeras con ocasión de determinados acontecimientos o conmemoraciones –coronaciones, matrimonios, nacimientos o muertes si nos referimos al contexto concreto de la institución monárquica–, habitualmente ornados mediante un meditado programa esculpido y pintado de alegorías, cuadros o jeroglíficos alusivos a aquello que se celebraba, o a la persona concreta en cuyo honor o memoria se habían edificado. Estas arquitecturas formaban parte de espectáculos integrales cuidadosamente planificados, en los que se solía incorporar música y canciones, declamaciones poéticas, representaciones dramáticas, bailes, procesiones o paradas, sermones, etc. Como se explica con detalle en la introducción del libro que ahora reseñamos, la finalidad de estos montajes y de su aparato icónico, además del mero entretenimiento, era servir de vehículo para el adoctrinamiento religioso y la propaganda oficial: aprovechando la asistencia masiva de la población a estas celebraciones, las alegorías, pinturas y emblemas se destinaban a la formación didáctico-moralizante de los espectadores, y a la glorificación y justificación de la dinastía reinante, poniendo de manifiesto con esta imaginería simbólica la ejemplaridad de su gobierno.

 

Para el caso concreto de las exequias funerarias reales, asunto que aquí nos ocupa, su objetivo esencial era exaltar y afirmar, como ya señalara Víctor Mínguez, “el carácter dinástico de la monarquía” en un momento crítico –la muerte del rey– de gran incertidumbre y aprensión ante el futuro inmediato; resulta por tanto políticamente necesario salvaguardar la institución real y, en consecuencia, la estabilidad social asegurando la perpetuidad de la sucesión familiar mediante la exaltación tanto del difunto como de su sucesor. En este propósito desempeña un importante papel el catafalco funerario, construcción provisional de madera pintada con un habitual diseño en forma de baldaquino que cubría la tumba del fallecido. Normalmente instalada en el crucero de los templos, esta arquitectura era producto de una compleja elaboración en la que intervenían arquitectos, artistas y artesanos, y reunía un nutrido programa político y propagandístico con escudos de armas, trofeos y numerosas velas que le conferían un especial resplandor en la penumbra de la iglesia con el fin de inspirar en el observador la necesaria admiración reverencial frente a la grandeza y majestad del fallecido. Ese carácter imponente y majestuoso del monumento debía comunicar la eminencia y virtud de la monarquía, encarnación terrena de la divina voluntad, por medio de su decoración grave, lúgubre y ostentosa. Ha sido Steven N. Orso -Art and Death at the Spanish Hapsburg Court: The Royal Exequies for Philip IV- quien ha puesto de manifiesto con gran detalle los elaborados procedimientos rituales observados en la corte española de los Habsburgo para celebrar exequias reales en conmemoración de la muerte de un monarca, con un protocolo rígidamente jerarquizado y codificado. Tal tipo de celebraciones normalmente se llevaba a cabo unas seis semanas después del deceso, lo que proporcionaba el tiempo suficiente para la adecuada planificación y ejecución de un programa iconográfico y de festejos para el que normalmente no se reparaba en gastos.

 

El libro que ahora reseñamos, Book of Honors for Empress Maria of Austria, supone una aportación sustancial –y, por lo demás, muy esperada– a este asunto de las honras funerarias en la España de los Austrias. Se trata de la edición de uno de los ejemplos españoles más eminentes del género: el Libro de las honras que hizo el Colegio de la Compañía de Jesús de Madrid a la M. C. de la Emperatriz doña María de Austria fundadora del dicho Colegio, que se celebraron a 21 de abril de 1603 (Madrid, Luis Sánchez, 1603). Cuidadosamente preparada por Antonio Bernat, John T. Cull y Tamás Sajó, reconocidos especialistas internacionales en el estudio y edición de los libros de emblemas, y primorosamente editada por Saint Joseph’s University Press, de Filadelfia, en su ya prestigiosa serie Early Modern Catholicism and the Visual Arts, nos ofrece la primera edición moderna –y única hasta la fecha desde la príncipe de 1603– de una obra rara, de la que se conocen muy escasos ejemplares en bibliotecas públicas, poniendo a disposición de investigadores y curiosos una información hasta ahora difícilmente accesible, con una inmejorable calidad en la reproducción de los materiales gráficos.

 

María de Austria fue la primera hija del emperador Carlos V e Isabel de Portugal, hermana de Felipe II, madre de Rodolfo II y, entre 1564 y 1576, emperatriz consorte del Sacro Imperio Romano Germánico gracias a su matrimonio con Maximiliano II, con el que tuvo una amplísima descendencia. Tras la muerte de Maximiliano en 1576, retornó apresuradamente a España desde Viena, y vivió el resto de su vida enclaustrada en el madrileño convento de las Descalzas Reales. Como su hermana Juana, María, que evidenció de manera continuada un acentuado celo católico y una actitud beligerante frente al protestantismo o ante cualquier forma de herejía, demostró una enorme devoción hacia la Compañía de Jesús y su labor educacional. A su muerte, acaecida en 1603, legó a los jesuitas del recientemente fundado Colegio de Madrid (1566) la práctica totalidad de sus posesiones, lo cual hizo posible, al poco tiempo (1608), la creación del famoso Colegio Imperial de la capital hispana. El presente libro de honras recoge, por tanto, el completo programa de exequias funerales que los jesuitas madrileños diseñaron en su honor como manera de expresar su gratitud ante tan generosa donación. Es, además, un excelente ejemplo de la afición de la Compañía por llevar a cabo sus conmemoraciones mediante celebraciones públicas con recitales poéticos y exhibición de figuras emblemáticas, tradición que se encontraba ya firmemente arraigada en el momento de la presente celebración.

 

Este libro, el primero de este tipo en España que incluyó ilustraciones de las exequias reales, es obra de difícil clasificación: los responsables de la edición moderna reflexionan en la introducción sobre si nos encontramos ante un producto muy elaborado de la categoría semiautónoma de las Relaciones de sucesos, una de las formas literarias más abundantes del Barroco español –la profesora Sagrario López Poza y su equipo ha catalogado más de 5.600 ediciones entre los ss. XVI y XVIII–, o si el sermón funeral incluido en la misma, antigua fórmula de origen grecorromano recuperada en el Renacimiento, y todo lo que le acompaña debería ser considerado como género independiente. Además, frente a otros ejemplos similares, este libro presenta ciertos rasgos singulares: las celebraciones resultan mucho menos elaboradas y ostentosas que en otras manifestaciones del género, debido en parte al hecho de que no se trataba de un evento patrocinado por el aparato del Estado, sino más bien una sencilla ofrenda de gratitud dirigida por los jesuitas madrileños a su real benefactora. La elegante simplicidad que caracteriza todos los aspectos de estas honras fue muy probablemente una decisión consciente por parte de sus diseñadores para rendir homenaje a la autoimpuesta austeridad de una emperatriz que se retiró de las glorias del mundo, dedicando sus últimos años a la severa y disciplinada vida del convento.

 

La edición del libro consta esencialmente de la traducción inglesa anotada de toda la obra, a la que se adjunta un valioso apéndice facsimilar de la portada y de todas las páginas con jeroglíficos, y una extensa introducción en la que se contextualiza el tratado y se analiza de forma detenida cada una de sus partes: los preliminares y dedicatoria, la descripción de la arquitectura y decoraciones del catafalco y los textos de los epitafios, el sermón funeral –con una interesante aproximación a la figura del orador–, una descripción de los jeroglíficos, con una tabla-resumen de los mismos, y una alusión final a los poemas anónimos con que finaliza el libro, que parecen ser resultado de una competición o torneo poético mantenido en el Colegio Jesuita de Madrid, práctica no infrecuente en este tipo de instituciones. En cuanto a los jeroglíficos, los editores no puede asegurar, con la información hoy disponible, que los publicados en el libro de honras sean un ajustado y fiel correlato de las correspondientes pinturas que ornamentaron el catafalco. Los grabados xilográficos que nos han quedado de estos emblemas resultan algo rígidos y toscos en su ejecución, en ocasiones casi ingenuos, si bien manifiestan una “intensa expresividad”, de acuerdo con la tónica general de las picturae emblemáticas impresas en España, que les permite alcanzar con eficacia su objetivo edificante; por otra parte, resultan sensiblemente austeros en su ejecución, con cartelas de enorme simplicidad que evitan cualquier decorativismo, llamando además la atención por la intensa presencia de figuras en negro, que los autores de la edición atribuyen sin reservas a un efecto intencional en relación con el ambiente de tristeza y luto adecuado a la ocasión. Por lo demás, el imaginario de esta colección de símbolos mortuorios resulta bastante convencional en el marco de la iconografía dinástica y funeraria del momento: águila bicéfala imperial con sus aguiluchos con coronas reales, el sol, dragones y harpías, esqueleto con guadaña…, refuerzos visuales muchos de ellos del sermón funeral que exaltan esencialmente la fidelidad, virtud y religiosidad de la reina como ejemplos que han de ser exaltados e imitados por sus leales súbditos.

 

Nos encontramos, pues, con una nueva y valiosa aportación del tándem Antonio Bernat-John Cull, responsables, entre otros numerosos trabajos sobre la vertiente emblemática y simbólica de la producción de diversos autores de nuestro Siglo de Oro, del inapreciable Diccionario Akal de Emblemas Españoles Ilustrados, y de la colaboración de ambos con Tamàs Sajó, de la que ya surgiera Studiolum, editora digital de obras de los ss. XVI y XVII vinculadas con los ámbitos del Humanismo y la Emblemática. Los estudiosos del género debemos congratularnos con la disponibilidad de herramientas de calidad como la presente que agilicen y faciliten el acceso a las obras clave de la tradición gráfico-textual de nuestra Edad Moderna.