Virtudes textuales 2.0 o de la dignidad de las Humanidades Digitales*

Antonio Rojas Castro

Universitat Pompeu Fabra (España)
antonio.rojas@upf.edu
JANUS 1 (2012)
Fecha recepción: 20/11/12, Fecha de publicación: 25/12/12
<URL: http://www.janusdigital.es/articulo.htm?id=11>
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Resumen
Reseña del libro: Lucía Megías, José Manuel, Elogio del texto digital, Madrid, Fórcola ediciones, 2012, 148 pp., ISBN 978-84-15174-30-1
Palabras clave
Humanidades Digitales, Oralidad-Escritura, José Manuel Lucías Megías
Abstract
Review on the book: Lucía Megías, José Manuel, Elogio del texto digital, Madrid, Fórcola ediciones, 2012, 148 pp., ISBN. 978-84-15174-30-1
Keywords
Digital Humanities, Orality-Literacy, José Manuel Lucía Megías

 

Elogio del texto digital es un breve ensayo (apenas 148 páginas en la edición impresa) que se caracteriza por el rigor de la mirada histórica y el tono sosegado de quien no acepta ni el entusiasmo utópico de los primeros teóricos del hipertexto ni el sensacionalismo huero de los periodistas culturales. Reconocido en el ámbito académico por sus trabajos sobre Cervantes y sobre la crítica textual, el catedrático José Manuel Lucía Megías ha sabido sintetizar varias de sus investigaciones en una divulgativa recapitulación de las diversas formas en que el medio digital ha afectado a la fisonomía del códice, la labor editorial y nuestros modos de leer.
 

El libro, dividido en nueve secciones, ofrece un compendio de la evolución de los ordenadores, así como algunas consideraciones sobre la web semántica y las redes sociales, en la línea de Briggs y Burke (2009). Pero más que centrarse en cuestiones técnicas, el autor pone el acento en el capital humano, en figuras tan relevantes como Vannevar Bush, Roberto Busa, Ted Nelson, Andy Grobb, Jeff Bezos o Steve Jobs; en la actitud de aquellas personas que han contribuido en cambiar nuestra percepción de una tecnología, cada vez más “amigable”, y de unas Humanidades, cada vez más científicas. De hecho, lo que realmente importa para el autor es la voluntad política y la actitud de los nativos digitales, que no se conforman con usar la tecnología recibida sino que intentan modificarla para ponerla a su servicio. En este sentido, la clave de los capítulos sobre historia social y cultural de la informática (secciones 3, 4 y 5), nos la proporciona Alan Kay: “The best way to predict the future is to invent it”.
 

Por lo que respecta a los apartados relacionados con la gramática del texto digital (secciones 2 y 7), tras identificar en el siglo XVI los orígenes del sistema editorial actual, basado en la comercialización del conocimiento y en la división del trabajo entre autor, editor, impresor y librero, el punto de partida de José Manuel Lucía Megías es la constatación de la distinta identidad de texto y libro. Aunque las editoriales insistan en la vinculación entre contenido y continente con el objetivo de conservar cuotas de mercado, en realidad, argumenta, los textos, la literatura, el saber no peligran con el advenimiento del paradigma digital; sí, en cambio, el modelo editorial, que sufrirá múltiples transformaciones.


¿Pero cuál es la naturaleza del texto digital? La respuesta se cifra en la dialéctica entre oralidad y escritura: “[Éstas] no constituyen una evolución, una lucha o un enfrentamiento sino las dos caras de la misma moneda, que se irán repartiendo funciones de difusión y de conservación, según los modelos políticos, sociales y culturales de cada momento”. Como con anterioridad han señalado Fernando Bouza (1992) y Roger Chartier (1995), aunque la imprenta multiplicó el número de ejemplares y favoreció la consolidación del libro unitario, no supuso un cambio revolucionario en la configuración del códice; es por ello que el autor dirige su mirada a la Historia de la escritura. La representación gráfica del pensamiento humano no es un regalo divino, eterno e inmutable, sino una tecnología que ha evolucionado en función de nuestras necesidades desde su origen en la antigua Mesopotamia. Es, además, una tecnología diversa (nuestro alfabeto silábico es la adaptación griega de un hallazgo fenicio pero existen muchos otros sistemas de representación) y muy maleable, pues se modifica añadiendo otros instrumentos o maquinarias.
 

Si en el siglo XX hemos experimentado el surgimiento de una “segunda oralidad”, en el futuro, defiende José Manuel Lucía Megías, el medio digital fomentará —si no lo ha hecho ya— una “segunda textualidad” basada en la mezcla de escritura y oralidad. El texto digital puede conservarse y difundirse en el espacio como el texto manuscrito e impreso, pero también integra algunos rasgos típicamente orales identificados por Walter Ong (1982) como la mística de la participación, la insistencia en el sentido comunitario, la concentración en el momento presente y el empleo de fórmulas. La novedad no termina aquí sino que hay que sumar un tercer componente: el lenguaje de las máquinas, una capa adicional de información matemática. En efecto, como ya indicó Katherine Hayles (2004), la informática añade al código humano otro código artificial, que sólo los ordenadores son capaces de leer y ejecutar. Para el autor estas tres características –oralidad, escritura y matemáticas– fundamentan que hoy podamos hablar de un nuevo modelo de textualidad.
 

En cuanto al acceso y a la organización de los textos en la era digital (secciones 6 y 8), el autor establece dos tipos de bibliotecas digitales: encontramos, por un lado, las bibliotecas digitales virtuales, impulsadas desde programas internacionales, como Europeana, que priman la reproducción fotográfica del objeto físico, el soporte, el testimonio; por el otro, las bibliotecas digitales textuales, que permiten el acceso electrónico a los textos, como Project Gutenberg o Google Books. El autor se inclina favorablemente hacia el segundo tipo y considera que las instituciones gubernamentales y universitarias deberían apoyar proyectos que no se limiten a acumular objetos digitales. El ideal de aplicación web debería ser lo que se conoce como “plataformas de conocimiento” en la medida en que permiten analizar y relacionar textos, explotar los recursos multimedia durante el aprendizaje y fomentar la interactividad mediante la creación de distintas áreas de trabajo privadas y personales.
 

En resumen, el libro de José Manuel Lucía Megías tiene el mérito de localizar en la Historia paralelismos que dignifican los cambios que el paradigma digital ha traído consigo y las nuevas posibilidades que seguro nos brindará la tecnología del futuro. Aunque se echan en falta algunas apreciaciones prácticas —cómo construir una plataforma digital, cómo financiar el proyecto y cómo mantenerlo—, y referencias a la cultura del sharismo, por su naturaleza interdisciplinar que tan pronto revisa el método filológico de edición de textos llevado a cabo en la Biblioteca de Alejandría, como seguidamente radiografía la situación actual del negocio editorial, Elogio del texto digital está llamado a convertirse en una de las mejores hojas de ruta en español sobre las Humanidades Digitales.
 

Bibliografía


Bouza, Fernando, Del escribano a la biblioteca. La civilización escrita europea en la alta Edad Moderna, Madrid, Síntesis, 1992.

Briggs, Asa y Peter Burke, A Social History of the Media: From Gutenberg to the Internet, Cambridge, Polity Press, 3ª ed., 2009.

Chartier, Roger, Sociedad y escritura en la Edad Moderna. La cultura como apropiación, México, Instituto Mora, 1995.

Hayles, Katherine, “Print is Flat, Code is Deep: The Importance of Media-Specific Analysis”, Poetics Today, Vol. 27, nº 1, (2004), 67-90.

Lucía Megías, José Manuel, Elogio del texto digital, Madrid, Fórcola ediciones, 2012.

Ong, Walter, Orality and Literacy: the Technologizing of the World, Londres, Methuen, 1982.


 Notas


* Este pequeño trabajo ha sido financiado por el proyecto de investigación TODO GÓNGORA II [I+D+I FFI2010-17349].